Documentos La Batalla

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miércoles, 23 de septiembre de 2009

La disputa de Poder, las mentiras y las Reformas Laborales

Estamos obligados a comenzar esta reflexión escrita, haciendo una constatación.

Las opiniones emitidas en los últimos días respecto de las reformas laborales, por los diferentes bloques, tendencias y/ o coaliciones que se están disputando el poder en las próximas elecciones, son UNA FARSA que debe ser puesta al descubierto. A todos, sin excepción, no les preocupan los derechos de los trabajadores.

Estamos en presencia de otro show con gran cobertura en los medios de comunicación. Un show del que participan ,de un lado, ministros y ex ministros, sindicalistas inescrupulosos que, al igual que varios parlamentarios y representantes de partidos, hace no muchos años demandaban reformas profundas, cuando no un nuevo Código del T.

Del otro lado tenemos a quienes asumieron la paternidad del Plan Laboral de Pinochet-Piñera, defensores de todo aquello que permita la explotación de la fuerza de trabajo y que, sin embargo, invariablemente forman parte de cualquier comisión o instrumento parecido creado por los gobiernos, para buscar solución a los dramas de los trabajadores sin la participación de estos.

El resultado de este show mediático, de este verdadero ataque de preocupación por los problemas laborales, no será mas que medidas de parche que en lo absoluto podrían llevar a dar por solucionado el drama de la clase trabajadora, drama que no es otro que la carencia de leyes que efectivamente impidan el despido arbitrario, permitan negociación colectiva real y posibiliten el crecimiento de la sindicalización.

Así los dueños del poder y quienes aspiran a ser el recambio, o al menos a recibir un trocito del mismo, no tendrán ningún problema en mentir y mentir, pues algo al final irá quedando, algo que en ningún caso será soluciones reales y definitivas.

Sea o no sea enviado el proyecto de reformas, cumpla o no cumpla con su palabra la presidenta, salga o no salga Frei electo presidente, los trabajadores seguirán atados a un Código del Trabajo que a 20 años de “democracia”, no contiene ni el 20% de las leyes que fueran derogadas por la dictadura y que favorecían a la clase trabajadora (mas de 188 leyes fueron barridas con el Plan Laboral).

Es este el Código que deben reformar los parlamentarios. Basta de ofertas preelectorales. Exigimos reformas mínimas, Ahora.

Los trabajadores viven aterrados, bajo permanente presión de los dueños de los medios de producción, obligados a trabajar en exceso, no timbrar controles o hacerlo con anticipación a la hora de salida, carecen de herramientas y uniformes de trabajo, muchos no reciben alimentación y locomoción diaria, entre una larga lista de carencias.

Con anterioridad hemos escrito sobre este tema. Se nos ha censurado, descalificado y acusado de alarmistas. Sin embargo nuestros críticos no responden a lo que sostenemos.

La derecha no tiene nada que hacer en esta discusión, son los padres putativos del Plan Laboral y no se desprenderán de su obra de arte.

La Concertación y sus aliados no tienen intención de honrar su palabra y los acuerdos que en su momento ofrecieron a la población (Programa de Gobierno de la Concertación 1989. Plataforma de Lucha y otros documentos de la Constituyente de la CUT 1988).

Están equivocados aquellos que creen que incorporando la adaptabilidad y más UFs por trabajador reemplazado se cubrirán parte importante de las carencias.

Quieren hablar de reformas, terminando con la demagogia?, quieren de verdad dignificar a los trabajadores?. Aquí les presentamos algunos cambios básicos imprescindibles para que se pueda lograr lo que anuncian.

En la Negociación Colectiva

** Establecer como punto inicial de una negociación, cuando corresponda, los beneficios adquiridos en el contrato colectivo que culmina.

** Derecho pleno y efectivo a huelga, sin contratación de reemplazantes.

** Establecer que si el Sindicato se acoge al articulo 369 ( congelar la negociación por 18 meses) este derecho beneficiara siempre al 100% de los socios que negocian.

.** Facultar el cobro del 75% de la cotización sindical cuando el actor de negociación sea un grupo de trabajadores, que luego se constituye en sindicato.

** Sanciones severas por incumplimiento de entrega de antecedentes, para posibilitar que efectivamente los trabajadores puedan construir su propuesta.

** Termino de los convenios colectivos como instrumentos de negociación.

En la relación Empresa Trabajador

** 8 horas diarias de trabajo. ( No mas de 45 horas semanales, No a los pactos de adaptabilidad, ni jornadas de 10 o 12 horas diarias, ni horas extras sin control )

** Pago de los sueldos cada 30 días

** Contrato de trabajo y previsión para todo el que trabaja para un empleador

** Gratificación garantizada de 4,75 ingresos mínimos anuales, pagada en doceavos.

** Pago inmediato y total de la indemnización. Desde el día de la notificación no mas de 5 días para el pago del finiquito, salvo que el trabajador vaya a los tribunales.

** Colación, locomoción y ropa de trabajo para todos los trabajadores, independiente del tipo de contrato.

** Derecho a sala cuna, sin mínimo de trabajadoras por empresa.

** Sanciones reales y efectivas contra los empleadores que cometen practicas antisindicales.

** Derogación del Nº 3 del articulo 10 del Código del Trabajo, que legalizó la poli funcionalidad.

** Derogación de la norma que permite el fraccionamiento en el pago de las indemnizaciones ( art.169 C. del T. )

** Establecer sanciones ejemplarizadoras para los empleadores que se quedan con los descuentos de las Cajas de Compensación, que hacen a los trabajadores.

** Eliminar de la ley de AFP, la norma que permite que el patrón declare y no pague las cotizaciones previsionales. El mismo mecanismo con Seguro de Cesantía.

** Eliminar la facultad que se da a los notarios para ser ministros de fe, en el caso de finiquitos y renuncias.

** Derogación de los artículos 27 y 149 del C. del T., que permiten jornadas de 12 horas diarias.

** Establecer que los “alumnos en practica” deben ser asimilados a los aprendices, por lo que se les deben aplicar las normas del articulo 78 y siguientes del C. del T.

** Establecer la aplicación de la llamada ley Bustos ( imposiciones al día para validar el despido) cualquiera sea la causal de termino de contrato. ( art. 162 C. del T.)

** Establecer que el derecho a un día de descanso adicional por trabajar en festivo, es irrenunciable e independiente de cualquier otro beneficio.

Como queda de manifiesto, proponemos una serie de modificaciones a artículos del Código del Trabajo que ya fueron modificados por gestión del Ejecutivo y del Parlamento.

¿Serán entonces capaces de reconocer sus equivocaciones y comenzar a pagar la deuda que tienen con los trabajadores?.

Todos los que abogan por reformas laborales tienen la palabra.

Directorio Nacional de la CGT

jueves, 17 de septiembre de 2009

Declaración pública del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Construcción - SINTEC

Panguipulli, 14 de septiembre de 2009


DECLARACIÓN PÚBLICA

A los trabajadores de la constructora San Felipe

A la comunidad de Panguipulli

Como Sindicato Nacional de Trabajadores Eventuales y Transitorios de la Construcción, Montaje y Otros SINTEC-Chile, R.S.U 13.01.3173, denunciamos públicamente y repudiamos la seguidilla de practicas antisindicales que atentan contra los derechos fundamentales de los trabajadores, que la empresa CONSTRUCTORA SAN FELIPE S.A. realizó al momento que un grupo trabajadores se afiliaran a nuestro sindicato.

Nuestras intenciones en la faena denominada “Mejoramiento Ruta 203 – CH; T – 47, sector rucatrehua – Choshuenco, acceso Choshuenco” eran las de establecer un canal de dialogo directo entre la empresa y los trabajadores por medio del sindicato, buscando solucionar problemas derivados del incumplimiento en el pago de salarios así como diversos temas relacionados con la higiene y seguridad en la faena.

Pero una sindicalizados los trabajadores, la empresa procedió a ejercer prácticas de persecución y hostigamiento al delegado sindical, y amedrentamiento hacia los trabajadores, orientados básicamente a que estos develaran su afiliación al sindicato. Posterior a estos hechos, la empresa procedió al DESPIDO MASIVO de los trabajadores sindicalizados, principalmente residentes de la localidad de Neltume, los cuales tienen TODO el derecho a organizarse.

Luego de buscar que la empresa reintegrara a los trabajadores y reparara el daño que había causado, denunciamos que la empresa no ha querido solucionar los problemas, por lo que como sindicato hemos iniciados todas las acciones legales para demandar a la empresa y denunciarla públicamente, ya que todos estos hechos constituyen una practica antisindical toda vez que esta empresa utiliza todos los medios a su disposición para destruir a las organizaciones sindicales, lo cual podemos constatar por las denuncias y sanciones que esta empresa tiene, lo que evidencia que estos hechos no son hechos aislados sino una política de la empresa. Además, los hechos se agravan considerando que la empresa presta servicios al Ministerio de Obras Públicas, en una obra del fiscal, y la comuna en la cual se ejecutan los trabajos tiene un 25% de cesantía.

Dejamos constancia que nuestro sindicato tuvo la mejor disposición en solucionar los asuntos con la empresa, pero una más vemos la indiferencia con que las empresas tratan a sus trabajadores, siendo que (al contrario de lo que piensan ellos) son los trabajadores los que les dan de comer a los empresarios, por que la única forma de generar riquezas es con el trabajo que realizan nuestras manos.

Además declaramos que los trabajadores que fueron despedidos NO SON DELINCUENTES, NI HAN COMETIDO CRIMEN ALGUNO al querer afiliarse a un sindicato y llamamos a solidarizar con ellos y sus familias en estos difíciles momentos.

Por último, llamamos a los trabajadores de la empresa a no dejarse engañar por “bolitas de dulce”, a que vean que los verdaderos intereses de estos patrones son ganar cada vez más dinero a costa de nuestros pulmones, y que la única forma de no seguir siendo engañados es organizándonos en un sindicato grande y fuerte que este al servicio de los trabajadores

DIRECTORIO NACIONAL SINTEC – Chile

En la lucha por la dignidad de los trabajadores de la construcción

miércoles, 16 de septiembre de 2009

A 36 años del Golpe: pasado y presente de la lucha proletaria



No es suficiente que el pueblo despierte y que se dé cuenta de su miseria y de las causas de la misma. Es cierto que posee una gran cantidad de poder básico, más que el gobierno, con todas las clases dirigentes; pero un poder elemental, no organizado, no constituye un poder real. El Estado se apoya precisamente en esa indiscutible ventaja de la fuerza organizada sobre la fuerza elemental del pueblo.Por consiguiente, el problema no estriba en si [el pueblo] tiene o no la capacidad de rebelarse, sino en si puede crear una organización que le permita alcanzar la victoria con su rebeldía -y no sólo una victoria casual, sino un triunfo prolongado y definitivo.En eso, y solamente en eso, estriba todo este acuciante problema. Por tanto, la primera condición para conseguir la victoria del pueblo es alcanzar un acuerdo entre el pueblo o la organización de sus fuerzas." (Mijaíl Bakunin, 1870.)


Cada vez que llega septiembre, los ánimos se encienden. Para todo el movimiento popular representa un antes y un después en la lucha de los explotados. Muchos recordamos a nuestros muertos y lamentamos nuestras derrotas. Por eso septiembre tiene un dejo de tristeza. Sobre todo cuando miramos los hechos más recientes y seguimos viendo muertos y derrotas. Pareciera que esto no acaba nunca, pero en estas fechas también muchos planteamos nuestros desafíos, hacemos nuestras evaluaciones, miramos hacia atrás no solo para llorar sino para sacar lecciones que sirvan en el presente.

En este contexto, como anarquistas, entendemos que la derrota sufrida con el Golpe del ‘73 significó un duro retroceso para el conjunto de la clase trabajadora. Después de eso ha sido muy difícil levantarse, aún reconociendo el esfuerzo que hacen muchos compañeros y compañeras en distintos ámbitos.

Sin embargo, las nuevas luchas que se dan no son una novedad. Al contrario, es la misma vieja lucha de clases la que continúa presente, marcando el camino. Las experiencias vividas antes de la Dictadura fueron parte del mismo proyecto histórico de la clase trabajadora que ha buscado por mucho tiempo el fin de la explotación del Hombre por el Hombre. Pero ahora venimos con más experiencia en el cuerpo, ya que las lecciones del pasado hacen evidente que construir la sociedad sin clases a través del aparato estatal es una ilusión.

Lo que reivindicamos de este pasado son las experiencias organizativas y de lucha (cordones industriales, comandos comunales, etc.) que llevaron a amplios sectores del proletariado chileno a sobrepasar las instituciones burguesas, a tomar su propio camino en la construcción de la nueva sociedad y, por lo mismo, a amenazar los intereses de la burguesía. Si bien asumimos que el anarquismo, no tuvo presencia orgánica en el período que culminó con el Golpe de Estado, reconocemos que sus ideas-fuerza, estuvieron presentes en las prácticas de estos sectores de la clase trabajadora como experiencia real, concreta, de hecho.

La actualidad y las fatales consecuencias del pasado.


Ya llevamos 36 años del fatal experimento neoliberal implementado en la dictadura. Producto de la gran apertura hacia los mercados internacionales hemos estado expuestos a los cambios de comportamiento de la economía global sin ninguna seguridad. El recurrente discurso de que nuestra economía está “blindada” contra las turbulencias financieras internacionales es evidentemente una farsa, una ilusión.

Si observamos con detalle el comportamiento reciente de la economía chilena, podemos dar cuenta de la envergadura social de la crisis. La producción de riqueza, medida oficialmente por el Índice Mensual de Actividad Económica (IMACEC), ha arrojado, en lo que va de este año, solo cifras negativas.

Septiembre fue el décimo mes de caída libre de la producción. Desde noviembre del 2008 hasta la primavera de este año, la producción nacional no crece, la demanda mundial por los productos básicos de exportación chilena ha disminuido y con ellos sus precios. Es cosa de prestar atención al comportamiento del cobre. El metal rojo ha visto un descenso en sus ventas de un 40% entre diciembre del año pasado y julio de éste. La estabilidad que este producto da a nuestra economía ha sido posible solo gracias a los planes de estímulo fiscal impulsados desde China, lo cual ha mantenido a nuestro principal producto de exportación a un precio “estable”. No podemos decir lo mismo de la celulosa ni de otros productos de exportación, los cuales han producido un grave efecto en las regiones donde su extracción o cultivo son la principal actividad económica.

Y miren que curioso. Aún en este panorama los economistas neoliberales siguen sosteniendo la teoría de la “lenta pero segura recuperación de la economía”. Lo único cierto de estas palabras, es que si algo se está estabilizando no es precisamente para el lado de los asalariados. Las últimas medidas impulsadas por el gobierno (y aplaudidas por la patronal de la CPC y la burocracia sindical de la CUT) son una descarada inyección de recursos a los empresarios, a través del famoso Plan Pro Empleo.

Pero no nos engañemos. Los trabajadores siempre hemos estado en crisis y lo más probable es que sigamos así, ya que signos de recuperación a largo plazo no se ven por ningún lado. La misma Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) pronostica un desplome de -1,5% del PIB de Chile.

Concretamente, los trabajadores chilenos seguimos enfrentados a una gran contradicción. La situación económica objetiva –si bien es solo un reflejo parcial de la realidad- anuncia el agotamiento progresivo del patrón de acumulación primario exportador de este país. Y frente a este panorama los patrones buscarán a cualquier costo recuperar sus ganancias y fortalecer sus negocios.


¿Y qué pasa con las luchas del proletariado?

A la fecha tenemos a más de 1 millón de cesantes (de los 6 millones de trabajadores que hay en el país), con deudas equivalentes a cincos ingresos mínimos mensuales y el resto de los trabajadores con un salario que en promedio no supera los 200 mil pesos.

A pesar que desde comienzos del año 2005, comenzamos a ver el resurgimiento de las movilizaciones populares y observamos cómo los trabajadores vinculados a los ejes fundamentales del desarrollo de la economía inauguraban una nueva etapa en la lucha de clases, el bloque en el poder ha sido capaz de mantener los ánimos callados, ya sea por represión o por su política subsidiaria.

Esto demuestra que seguimos inmersos en una etapa de reflujos parciales. Salvo algunos sucesos coyunturales (como por ejemplo la movilización del magisterio en mayo de este año) los trabajadores en general no han podido sostener la dinámica y ritmo de lucha que había nutrido a diversas organizaciones gremiales de corte más combativo, como la USINFA y la Confederación de Trabajadores del Cobre. Para que decir en el ámbito estudiantil y poblacional: la LGE está más que cocinada y los conflictos habitacionales han sido acallados con el garrote y la zanahoria.

Seamos sinceros. El escenario social de movilización fue decayendo paulatinamente, la tasa de cesantía se disparó, la aplicación rigurosa de la agenda corta “antidelincuencia”, no solo criminalizó la protesta social, sino que efectivamente se ha convertido en un instrumento desmovilizador. El gasto público ha sido fuerte, y aunque el impacto real en los sectores populares no ha sido el mejor, ha amortiguado la posibilidad de estallidos en las franjas más pauperizadas del proletariado.

Lamentablemente, la crisis no implica ni el declive del capitalismo, ni tampoco el advenimiento de la revolución social. La superación del actual estado de cosas no es algo que se produzca ni mecánica ni espontáneamente, sino que responde a una vasta y contradictoria experiencia organizativa del proletariado, que involucre deseos y propuestas sociales para el porvenir, con claras intenciones revolucionarias.

Pero mientras tanto, la burguesía procurará dotarse de los elementos que le permitan a la larga, solucionar la crisis y comenzar un nuevo ciclo o período de “crecimiento económico”. Con el nuevo circo electoral de diciembre se erigirán las fantasías populistas y neo desarrollistas que pretenden conducir la crisis a una nueva fase de intervención social y economía estatal. Puede ser que esto resulte una salida momentánea al problema, pero sabemos que no serán capaces de satisfacer las demandas sociales.

Entonces, ¿Por dónde avanzamos?

Sabemos que no existen recetas que nos salven mágicamente de la situación en que se encuentra el movimiento popular, pero si existen certezas sobre cómo construir y hacia donde debemos apuntar nuestras fuerzas los sectores de la izquierda de intención revolucionaria, y en especial todos los que se reconocen en el anarquismo social. En este plano, consideramos que la prioridad debe estar enfocada en aumentar la experiencia organizativa y de base, continuar acumulando fuerzas, con claras lecturas de período acotadas al contexto, que permitan la maduración política efectiva de los diversos actores sociales que alberga el universo total de los asalariados. Este debe ser el camino que creemos debe transitar la clase trabajadora.

Pero no podemos cometer los mismos errores de los que llevamos lamentándonos tantos años. La incesante actividad del Estado por integrar y mitigar el conflicto entre clases, su esfuerzo por imprimir a la política obrera una forma burguesa, fue lo que brindó la razón al proyecto histórico defendido por el anarquismo, y lo que nos motiva en la actualidad a seguir mostrando, a través de una práctica política sincera y coherente, la verdadera naturaleza del Estado y el error garrafal de los sectores denominados revolucionarios al confiar en él.

La construcción de sujeto revolucionario y de programa revolucionario, son dos caras de una misma moneda, y que por el momento exige al contingente militante activo, mirar el pasado sin auto complacencia y seguir generando en los sindicatos orientaciones clasistas y combativas transformándolos en reales instrumentos de lucha, hacer de las organizaciones populares los espacios principales de maduración de los sujetos sociales y finalmente hacer de la organización política revolucionaria, un punto de encuentro entre el pasado y el futuro de nuestra clase.

Este septiembre y los que vendrán deben ser para luchar, para proyectar nuestros esfuerzos y redoblar nuestra actividad social y revolucionaria, de forma incesante, hasta el triunfo final de clase trabajadora, hasta el triunfo de la revolución social.



¡Por el socialismo y la libertad!
¡Arriba las y los que luchan!
Estrategia Libertaria - ChileSeptiembre 2009

sábado, 29 de agosto de 2009



Carta a la comunidad de trabajadores del sindicato nº1 COMUDEF.

Frente a los últimos acontecimientos vividos en el sindicato:
Llamo a todos y todas los/as socias de nuestra organización a reprochar la actitud autoritaria, carente de democracia, de los 4 dirigentes autoproclamados. Convoco a todos los socios a no reconocer en dichos puestos a los 4 dirigentes autoproclamados, que bajo una actitud que solo hace alimentar el decaído y débil escenario sindical de Chile, resuelven entre cuatro paredes repartirse los puestos. Conjunto ha esto, convoquemos una nueva elección y con ella la tercera urna para reformular los estatutos y ver la posibilidad de determinar en nuestra carta constitucional la imposibilidad de reelección luego de dos periodos seguidos.

¡Autonomia e independencia sindical!

Arriba los que luchan


Se despide atte. Alvaro Lártiga

CHILE: RELATO BREVE DE LAS POBRES GENTES Y EL MPT


La historia de las pobres gentes ocurrió en la espalda de las cosas, al fondo del espejo. Las pobres gentes andaban entre las ruinas brillantes de sus castigos, culpas y arquitecturas medulares, como quien muerde el miedo y el conformismo que excusa el miedo, y la excusa que conmueve a parroquianos y alarga el desamparo tibiamente.

Mientras las pobres gentes marchaban con hastío a las horas largas de dejar de ser ellos, de abandonarse no por amor sino por la obligación maldita de llegar a fin de mes –porque entonces el tiempo se medía en meses-, hundidos en las oficinas y las fábricas y los colegios y otros presidios de igual madera, se iban enterrando en medio de la contabilidad de los billetes gastados y los novísimos, en medio del fetiche definitivo de la mercancía y sus misterios. No había más remedio que encanecer en ese trámite apenas compensado por las sonrisas de los hijos suyos que no veían crecer.

Las pobres gentes eran ensilladas en la atadura amarga de los días repetidos y a cuotas. Acumulaban objetos premeditadamente con fecha de vencimiento para separarse de sí mismos y hacían el amor por fuerza de pulsiones antiguas más que por el puro gusto de averiguarse. El placer, roto, desvalijado, apresurado de terrores, aterido de espantos, contaba con algunos minutos de cuando en vez, y era secreto y frágil. En rigor, las pobres gentes vivían en la fragilidad, fríos como los animales antárticos.

Las pobres gentes, que eran mayoría, pero hacían como que no lo sabían, producían aparentemente de manera dispersa la riqueza, pero desde la luna era fácil observar que eran parte de un movimiento general comandado por unos chicos muy vivos que se apropiaban estratégicamente de la reproducción general de la vida. Sin embargo, las pobres gentes, sumergidas en el reflejo invertido del espejo, en el caso mejor, arañaban de apuñados las sobras planificadas para ampliar su capacidad de endeudamiento. Así, por lo menos lo decían entonces, y era cuestión no más de escuchar sus canciones rabiosas y sin compás para cerciorase de ello.

Al interior de las pobres gentes, no todos tenían tanto miedo. Sin muchas luces, pero harta indignación –que venía de la acumulación originaria de la indignación- se reventaban como polillas contra las ampollas mortecinas de los chicos listos. Los más desesperados –los justos- reventaban extintores de incendio con una mecha contra los bancos. Algunas veces, como pájaros, también estallaban ellos. Era un dolor de no creer y completamente insuficiente para destruir la propiedad privada y las maldiciones que de ella provenían. Era como estar convencidos de que el mundo estaba hecho de cosas y no de relaciones.

Otros, hecho añicos sus sueños adolescentes, simplemente se volvían chicos listos. A condición, cómo no, de hipotecar la convicción estelar de que la vida siempre está en otra parte. Por rebeldías transitorias debían guardar reposo y ofrecer garantías de conducta funcional y compostura impostada. Cuando se emborrachaban entonaban sus himnos de juventud, pero ya en la mañana, con agua y azúcar, y sin remordimiento alguno, volvían al negocio.

Entre las pobres gentes también estaban los desesperados que, disparadamente, cada uno por su lado, como un órgano desintegrado, empapelaban los muros de las ciudades, llamando a levantamientos generales, y luego evaluaban el impacto flaco de la propaganda y, emputecidos, también se emborrachan en establecimientos de ocasión, abrazándose como si la esperanza fuera un archipiélago de incomprensiones y mala fe. Cada cual hacía lo que podía, y lo que podían era bien poco.

Mientras tanto, los chicos listos, blindados hasta los dientes, mundializados sus intereses, y con agentes no tan secretos, alentaban la dispersión de los ya pocos que querían darle una buena vuelta de tuerca al orden de las cosas. “Todos tienen precio” decían, y en muchos casos, claro, no se equivocaban. También decían “los loquitos son pocos y andan desatados como evangélicos o tribus irreconciliables.”

En tanto, semejantes cosas ocurrían sin más efectos que el fortalecimiento de los de arriba, y los dientes apretados de los de bajo para-sí; las pobres gentes se la pasaban envejeciendo y comparando precios y haciendo cursos de capacitación con la mira fija en los números semanales de la lotería.

En realidad, las cabezas desagrupadas de los que estaban abajo y se pretendían para-sí, no eran tan para-sí. Muchos se habían quedado en las tapas de los modos profundos para convencer a las pobres gentes. Algunos de ellos, como fakires o flautistas mágicos, consideraban que había que “encantar” a las pobres gentes. Otros, que “ya llegaría la hora porque es inexorable que la hora llegue”, y otros se contentaban con predecir de prestado lo que podría ocurrir la semana entrante porque habían descubierto la manera de descifrar los editoriales donde los chicos listos anunciaban su permanente revolución y remataban con fatalismos darwinistas. Además, los de abajo para-sí, frente a la bestialidad de mil rostros y medios que habían perfeccionado los chicos listos, todavía tenían en la cabeza la certeza ficticia, y así pensaban y, por tanto, también así se conducían, que su ombligo era el más razonable –es decir, totalmente razonable- y no se quedaban atrás a la hora de lucir su escasez de generosidad, la nostalgia impotente, los dogmas destrozados por el movimiento real de las cosas, los atavismos y la ignorancia bien o mal deletreada. Era una cosa de espanto, como el primer hombre que se miró sin reconocerse en las aguas nítidas de un arroyo prehistórico.

Pero como nada es infinito, salvo la materia atómica de las estrellas (que, para el caso, no tienen asunto), los de abajo para-sí, por necesidad, fracasos consecutivos, humanidad y una honesta –aunque no muy científica- disposición, concluyeron que la vida no tiene sentido sin la redención social, sin la construcción de las condiciones de la redención social. Todavía eran muy pocos, casi una mota en medio de la totalidad abrumadora organizada por los chicos listos. Pero decidieron –verdes todavía, haciendo cuentas con los dedos, con apenas un pie fuera de las derrotas y la idea maciza de la derrota- empezar a inscribir el epígrafe de eso de que la vida está en otra parte. Primero se reunieron, sospechándose, temerosos debido a la propia proyección de sus terrores y egoísmos nocturnos en los otros. Se pusieron de acuerdo en cuestiones pequeñas y en cuestiones grandes, indetalladamente. Ya, por fin, no eran tan pocos, pero mucho menos un gran destacamento, como dicen los militares de izquierda o derecha. El comienzo, como todos los comienzos, fue atropellado y al mismo tiempo, comedido. De verdades a medias y grandilocuentes propósitos. De incertidumbre y también de convicción de mancomunarse. (A todo esto, las pobres gentes apenas se daban por enteradas por lo de la industria del consenso, el exceso de debilidades, lo natural que parece la desigualdad a estas alturas del partido y por lo de llegar a fin de mes). La cuestión no iba a resultar sencillo. El amor a la humanidad demanda la desposesión y la revolución a la altura del pecho, por un lado, y en el lóbulo frontal, por otro. Estamos más cerca del mono que del hombre nuevo, así que la marcha es con complicaciones garantizadas.

Era un inicio. Un rayo menudo a través del tragaluz. Un temblor y un ejercicio trabajoso, muy lejos de la comodidad y los moldes. Rápidamente se colocaron un nombre, un título provisorio porque sólo existe lo que se puede nombrar.

Están confundidos, todavía salpican prácticas añosas y religiosas de cuando aún no se reunían. Todavía tienen que despojarse de la armadura vieja, hoy inútil. Algunos se quieren mandar cambiar porque la cosa parece más complicada y lenta de lo que contenían sus expectativas. En general, siguen juntos. Y están en el epígrafe. Uno de estos días las pobres gentes sabrán de ellos, porque ellos están en medio de las pobres gentes, sólo que tienen que alargarse la estatura a la fuerza. Tienen que hablar de unidad durante mucho tiempo todavía, para que no se les olvide. Pero son majaderos. Y la mayoría no tiembla cuando los chicos listos se ponen bravos.

Andrés Figueroa Cornejo

Agosto 28 de 2009

domingo, 23 de agosto de 2009

viernes, 31 de julio de 2009

Documento base del Encuentro por la Unidad de los Trabajadores de la Educación

SUTE: pasado y presente de los trabajadores de la educación.

Pasado

En el año 1970 se desarrollaba al calor del crecimiento del movimiento obrero y popular, el Sindicato Único de los Trabajadores de la Educación (SUTE) y con él se desenvolvía enérgicamente la idea de que los trabajadores de dicha organización, tuvieran la capacidad de negociar tarifas únicas respecto a sus remuneraciones, contratos nacionales y beneficios vinculantes para los trabajadores del norte, centro y sur del país.

Con esto también nacía la necesidad de reeditar una reforma educacional que contuviera participación y compromiso gremial-docente[1] y que tuviera cabida en el proyecto de la Escuela Nacional Unificada (ENU). La idea era condensar las aspiraciones más sentidas por el magisterio, correspondientes al proceso de transformación nacional que se vivía al compás del movimiento popular.

El gremio docente, por vía del SUTE, y la CUT a través de sus congresos locales y provinciales, organizaron el congreso nacional de educación en 1973. Dicho congreso ratificaba la necesidad de avanzar en un auténtico sistema nacional de educación, de carácter nacional, productivo, científico, social e integral, un sistema regular unificado, ligado estrechamente al desarrollo económico del país.

Eran tiempos de iniciativas, creación y posibilidad para que las mayorías asalariadas del país, se dieran la oportunidad de construir una sociedad organizada entre hombres y mujeres libres e iguales. En 1971, el sector docente representaba el 14.8% de los trabajadores del sector terciario y el 20% de los trabajadores del mundo público. La enseñanza pública gratuita constituía hasta el año 73 un 80%. Los trabajadores de la educación en materia de remuneraciones tenían la posibilidad de mejoras sustanciales, ya que tenían derecho a una asignación por antigüedad, que se traducía en un 40% de aumento sobre el sueldo base al cumplir tres años de servicio. La condición de “titulado” significaba una asignación de título de un 25% a su remuneración, 30 horas pedagógicas semanales para los profesores de primaria y 36 para los de enseñanza media, estabilización en la función, atención a la salud, derecho a desahucio, jubilación, etc.

El golpe militar significó emocional y políticamente el retroceso de las aspiraciones y empeños sociales más genuinos, amables y ambiciosas que ha conocido nuestro pueblo en estos últimos 40 años. Con la dictadura se erosionó todo el tejido social construido hasta el momento. El SUTE y otras organizaciones gremiales como también las revolucionarias eran desmanteladas. Al SUTE se le canceló su personalidad jurídica, se persiguió y encarceló a sus militantes, con esto la ENU pasaba hacer parte de la historia

Todo el activo social fue cercenado, en todas las áreas y en específico en la educación. Con el golpe y luego con la institucionalización social de este, se instauró un sistema de enseñanza subsidiaria, privatizadora y segregadora. En estos años se estructuró la carrera docente (1978), la cual aumentó la carga horaria para los profesores, se suprimió la propiedad del cargo, dejando a los profesores sujetos a destinaciones arbitrarias.

Con el tiempo surge el Colegio de Profesores como manifestación del disciplinamiento y control sobre la organización magisterial de los docentes, cuyos primeros dirigentes fueron asignados por las autoridades militares hasta 1986.

Posteriormente se produjo el paso de colegios y liceos a manos municipales, como forma de profundización de la educación subvencionada y privada. Amplias franjas de asalariados de la educación pasan hacer parte del código del trabajo, perdiendo fuertemente su poder de negociación, contrayéndose con esto significativamente sus remuneraciones. A cambio de esto, un porcentaje mínimo, en comparación a los docentes de establecimientos privados y subvencionados, se rigieron por el Estatuto Docente, la cual conserva hasta el día de hoy, pequeñas garantías laborales.

Han trascurrido casi 20 años de la transición pactada entre las fuerzas militares y la conformación del conglomerado concertacionista. Han sido 20 años donde se ha desplegado intensamente la limitada plataforma económica neoliberal, cuyo efecto inmediato ha sido el desigual patrón distributivo, el desmantelamiento progresivo de nuestras garantías y derechos sociales, en definitiva, la precarización sin sentido de nuestra vida, y como tal, la pérdida de proyectos, organizaciones, deseos y felicidad.

Presente.

Aun así, en el presente nos encontramos con sinceros empujes sociales, manifestados en un primer lugar en las poderosas movilizaciones estudiantiles que estremecieron al gobierno y a la opinión pública en el año 2006 y 2008, que por de pronto han marcado el paso para que otros actores sociales comiencen a dejar atrás el miedo y dispongan su corazón para el reame social y por tanto, político de los trabajadores. Es así como diversas franjas de trabajadores vinculados a los ejes fundamentales del desarrollo económico nacional, han emprendido sus luchas, explorando precariamente y sin muchas certezas políticas -orientados más por su intuición y bajo un escenario desfavorable- masivas movilizaciones, limitadas en su contenidos, y sin claves programáticas que acomoden y articulen sus demandas en perspectivas mayores, aun así, están siendo los actores fundamentales y decisivos para lo que debe ser la estructura que vertebre a la clase trabajadora como sujeto de transformación social.

En general, los trabajadores del sector público y en particular los trabajadores de la educación, últimamente nos hemos pronunciado a partir de la negociación del reajuste del sector público (12-08), lo cual abrió un cuadro social de movilización y por lo tanto, de organización en los diversos gremios que componen y conforman el ADN del sector público. Seguido a esto, los trabajadores de la educación acompañamos tardíamente las movilizaciones estudiantiles, que demandaban nuevamente una nueva ley orgánica constitucional que rigiera para la educación chilena, la cual asegurara el fin a la libre enseñanza y por ende, la sentencia de muerte al lucro y desigualdad que esconde la educación municipal, subvencionada y privada. Junto a esto los estudiantes exigían mayores aportes fiscales del gobierno a la educación, ya que Chile, es uno de los países en la región que menor parte del PIB destina a la educación (3,6%). Actualmente el Estado subvenciona con casi iguales montos a los establecimientos públicos; a las corporaciones municipales de educación y direcciones de educación municipal (DEM) y a las instituciones de enseñanza privada, disminuyendo así la brecha de estudiantes matriculados en escuelas públicas y privadas.

A nivel mundial, la educación privada fluctúa entre un 10% y un 15%. Chile se encuentra por encima de dichas cifras, el sector privado se encuentra por lo menos con un 60% arriba de lo que debería ser la cobertura pública, gratuita, universal y solidaria. Como vemos la actual clase gobernante ha privilegiado con creces y envergadura política, las recetas de organismos internacionales financieros como el FMI, el Banco Mundial y el BID, que han obligado la privatización incondicional y autoritaria de los derechos sociales.

A pesar de esto -como planteábamos-, los trabajadores de la educación, desde las movilizaciones estudiantiles hemos sacado inconcientemente las fuerzas para sumarnos a una nueva cruzada por la conquista de nuestros derechos sociales perdidos. En este camino son varias ya las franjas de asalariados que hemos comenzado a generar propuestas en la mira de dotarnos de espacios sociales lo suficientemente rigurosos, para proyectar nuestras luchas. En específico, nos referimos a contribuir en el levantamiento de un espacio orgánico sindical con voluntad de mayoría, dispuesta a trabajar para superar internamente a la realidad sindical actual, que limita y disciplina fuertemente a los trabajadores, obligándolos por defecto a la organización en sindicatos de empresa, motivo por el cual, se ha limitado la negociación colectiva a un acuerdo marco entre los dirigentes sindicales o grupos negociadores y los empleadores. Cuyo impacto inmediato ha sido la pérdida sustancial de lo que corresponde a las remuneraciones y garantías contractuales de los trabajadores de Chile.

Para ir superando esta realidad, es que les convocamos a una iniciativa que se inscribe en dos registros y propuestas sociales fundamentales:

-La primera es a compartir una experiencia social amplia, estimulando con ello las diversas iniciativas que puedan surgir desde un espacio consensuado, que puede materializarse en jornadas de reflexión, escuelas político- sindical, coordinación y articulación de demandas en función de visualizarlas en planes de lucha. A Propósito de este punto, es de nuestra responsabilidad diseñar un plan de lucha que recoja las demandas sociales de los trabajadores de la educación. Para lo cual es necesario establecer un pliego que contemple y vincule demandas parciales[2] con demandas de largo aliento, tal como el fin de la municipalización; obtención de un mayor aporte fiscal; derecho a la negociación ramal única vinculada a todos los trabajadores de la educación a nivel metropolitano, regional y nacional.

-La segunda debe ser producto natural del primer empeño, pero aun así debe guiar a la primera como la lucecita que de coherencia y sentido a toda iniciativa particular y por la cual deben pilotarse las voluntades políticas, nos referimos al ordenamiento programático para los trabajadores de la educación; y que creemos que pasa en un primer momento, por lograr construir al mediano-largo plazo -según nos indique la compleja realidad social-, un sindicato único nacional, es decir, revivir la idea-fuerza que agrupó en su momento a diversos trabajadores en un sindicato nacional en Chile. Como también puede ser la eventualidad transitoria de constituir una federación de sindicatos. En cualquier caso, se sostiene la necesidad y prioridad de confluir en una plataforma sindical única, de envergadura política, aglutinante en su espacio, resuelto en sus principios y prácticas.

Dichas necesidades nos demanda por ahora dar los primeros pasos de un proceso que sólo el ritmo de la lucha entre las clases sociales nos indicará y de la cual nosotros somos decisivae y profundamente responsables.

Por un línea sindical clasista

Arriba los y las que luchan

Contacto: correo.hechoamano@gmail.com


[1] como la generada en 1927-1928 (decreto N 7.500)

[2] tales como el cumplimiento de la ley 19.464 relacionada con los asistentes de la educación; evaluar la deuda histórica del magisterio, entre otras